¡Ya están aquiiii…!

¿Os acordáis de Poltergeist? Muchos no sabréis que esa impronunciable palabra, que da título a la película de Tobe Hooper, hace referencia a un fenómeno parapsicológico caracterizado por ruidos y movimientos extraños que supuestamente avisan de que algo terrible va a suceder. En un momento dado, la niña de la película, mirando la pantalla estática de la televisión pronuncia entre alegre y sorprendida la célebre frase: ¡Ya están aquiiii!, que pone un poco los pelos como escarpias. Es cierto que había habido algunos signos que avanzaban la aparición de algún fenómeno tormentoso, pero nada comparado con el ciclón de energía que desbarata todo el entorno de la familia Freelings.
Pues señores, aquí han llegado también las fuerzas de la naturaleza. De otro orden, menos aparentes, más silenciosas, incluso con apariencia samaritana, pero con más poder de devastación del que podría imaginar todo el colectivo de guionistas de Holywood.  Al igual que en Poltergeist se adivinaban presagios funestos, se escuchaban voces amenazantes y se percibía una atmósfera cargada de peligros. Algunos creyeron escuchar, en el remolino de incertidumbre, las terribles palabras que en otros entornos habían sido anunciadoras de la devastación, pero nadie les dio crédito, quizá porque ellos mismos no querían creerlo tampoco. Sin embargo, llegó un momento en que no era posible negar la evidencia, se oían una y otra vez y eran de sonoridad temiblemente cristalina: Fondo Monetario Internacional, Fondo Monetario Internacional, Fondo Monetario Internacional. No había duda: Ya estaban aquí.
En ese momento sólo los iniciados, aquellos a quienes el azar había colocado en entornos donde la bestia había hecho con anterioridad su insidiosa aparición, podían descifrar la magnitud de la amenaza. La experiencia previa  se correspondía con  entornos si no pobres, empobrecidos; frágiles, ausentes de estructuras democráticas sólidas, sometidos al caciquismo centenario, habitualmente criollo, desestructuradas por la emigración interna y externa.
De igual manera que nos sorprende ser informados de los crímenes que cometen los carceleros con los penados, los curas con sus catequizados, de igual manera que bienpensamos que no es posible que los agentes de la autoridad actúen como malhechores o se corrompan los políticos, así, desconocedores por ajenos a su ámbito de actuación habitual, pensamos que los organismos internacionales financieros son órganos eminentes, dotados de legitimidad tecno-económica y de sensatez social, en posesión de un profundo conocimiento del desarrollo de las naciones y de los mecanismos para mejorar el bienestar y la seguridad. Pues no. Son, sencilla y llanamente; bancos. Bancos con sus consejos de administración dominados por los poderes más implacablemente mercantilistas del planeta. Bancos que representan la cara administrativa y gerencial del Dinero, con mayúsculas, del único dios verdadero, del único ubicuo y eterno, que con vida propia tiende a crecer por fagocitosis extendiendo pseudópodos que contactan con otros lejanos como una gigante ameba que todo lo engulle y que al igual que el personaje de Terminator, cuando es fraccionado, separado, repartido, recupera más pronto que tarde, la unión entre sus partes para seguir creciendo con más determinación y eficacia. Cuando escuché que el FMI opinaba sobre la situación económica de Grecia, Portugal y España, supe que estábamos en una situación mas que crítica, de alto riesgo, o por expresarlo llanamente, bien jodidos. ¿Exagero? Por sus obras les conoceréis.Personalmente he visto el desarrollo de Programas de Ajuste Estructural (PAE) en países como Nicaragua, Bolivia  o Argentina. El resultado final ha sido siempre el mismo: un país empobrecido, con un incremento en la brecha social, un deterioro de los servicios públicos y una liberalización de los flujos de capital y comercio que ha destrozado la estructura económica interna en favor del fortalecimiento de los grandes trust de capital. Pero ni en mis peores elucubraciones sobre el futuro del modelo actual pensé que España, Portugal, Irlanda o Grecia fueran a caer bajo la tenaz garra de los organismos de Bretton Wood.  La estrategia de aplicación de los PAE es siempre igual y para no repetir lo que otros ha expresado mejor copio textualmente  lo señalado por Petras y Vieux ( Cómo vender el ajuste estructural: James Petras; Steve Vieux. Nueva Sociedad Número 143 Mayo – Junio p142-157. 1996):La fórmula estatista neoliberal a favor de un ajuste políticamente sustentable sigue un plan de acción diferente. El statu quo económico debe verse interrumpido por una crisis económica suficientemente grave para que los actores económicos eliminen su dependencia con respecto a los ingresos del Estado, las rentas y las protecciones que, en última instancia, impiden el desarrollo…..”Una vez en marcha la profunda crisis, para iniciar el  ajuste es esencial disponer de un aparato estatal con alto grado de autonomía con respecto a las fuerzas sociales y con respaldo de poderes externos como el FMI y el BM.”En los casos en que existan procedimientos electorales, la consolidación del ajuste a menudo se verá asegurada por un sistema político con dos grandes partidos centristas y heterogéneos de base policlasista que incluyan, y moderen, los antagonismos”. Y los efectos son también miméticamente demoledores en todas partes y no es porque así lo defiendan los detractores de los PAE, es que los propios estudios realizados por teóricos del modelo no dejan muchas dudas sobre el particular. Un análisis reciente de los principales estudios sobre los efectos que tiene el ajuste para el crecimiento, realizado por un antiguo economista del FMI y el BM, concluía: «Por consiguiente, en líneas generales, los tres estudios analizados… muestran en el mejor de los casos resultados positivos muy limitados en relación con el ajuste estructural, a pesar de las diferentes fuentes potenciales de favoritismo  hacia éste; y dichos beneficios tal como existen son eclipsados por el efecto negativo muy fuerte que tiene sobre la inversión, punto sobre el cual coincidieron los tres estudios en su totalidad.» (Woodward, pp.191-233). Así pues, en términos de crecimiento económico, no hay fundamento sólido que justifique las reformas que están intentando imponer los analistas estatalistas. Sin embargo, existe una razón económica no enunciada. Las elites locales e internacionales se han beneficiado mucho del ajuste  estructural. Las deudas privadas las ha asumido el Estado, los bancos acreedores han recibido miles de millones.

Pero en realidad lo que sorprende es la total falta de reflexión, de análisis, de protesta, ante lo que es una evidente progresión del poder omnímodo del capitalismo salvaje. El mensaje de que esto es inevitable, de que situados en el mejor de los mundos posibles, nos enfrentamos a desviaciones necesarias de un modelo indiscutible, inmejorable. La permanente connivencia entre políticos y periodistas, determinada esencialmente por el dominio por parte de las fuerzas financieras de ambos grupos, deviene en un vacío intelectual absoluto. Los pensadores independientes quedan reducidos a foros marginales donde compiten en difusión con los expertos en arte malgache o en el genoma de la glossina palpalis. Ponga usted la radio (de la televisión ni hablamos) y escuche a los expertos que traen los comunicadores. Si excepcionamos algún outsider que se le cuela al amigo Lucas, la atonía conceptual y crítica es generalizada. Y la argumentación sistemáticamente perversa o desvirtuada. Se debate sobre lo anecdótico, lo irrelevante, si el político menganito es más torpe que zutanito. Sobre si el gobierno no sabe y la oposición si sabe, que Zapatero ha hecho mal esto o aquello, o todo para ser exactos. Sin duda no tenemos al mejor presidente de la historia, pero si algo resulta indignante de este hombre, no es lo mal que lo ha hecho estos años, sino lo peor que lo ha rematado ahora. Pasa de adalid de la izquierda a tragarse sin cambiar una coma el guión del FMI. Que gran parte de Europa haya hecho lo mismo, no me consuela nada. Se ve que con la simpleza de la política actual, ya no quedan ideólogos, no en el habitual sentido del concepto, sino referido a alguien con ideas propias, escasos como el lince, pero capaces de poner en solfa el guión, con o sin razón, que aquí no se trata de eso, sino de ponerse en la atalaya de Schopenhauer, y dudar, coño, dudar, que ya decía el maestro Borges que la duda es uno de los nombres de la inteligencia.¿No ha de haber un espíritu valiente?. Aquí no se salva nadie.

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2 respuestas a ¡Ya están aquiiii…!

  1. Maniac dijo:

    Muy buen artículo. Pronostica una debacle inexorable. No puedo estar más de acuerdo en todo lo que he leído. Sin embargo no sé, quizá por mi ignorancia, qué opciones adicionales tenemos. Hay que dudar, pero… ¿podría la duda llevarnos a algo peor?, supongo que depende de quién se plantee la duda.
    Muy bueno Alfonso.

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